Dr. José Eduardo González Díaz.
Supervisor de Instalaciones Radiológicas
con Fines de Diagnóstico Médico,
Homologado por el Consejo de Seguridad Nuclear de España.
La mayor parte de imágenes que veremos en estas páginas se basan en la utilización de técnicas que de alguna manera requieren, para formar dicha imagen, la intervención de algún aparato disparador de Rayos X. De ahí que estimo conveniente hacer un repaso a las bases físicas que permiten producir y usar los rayos X en la generación de imágenes con utilidad en el diagnóstico médico.
Los Rayos X fueron descubiertos por W. K Roentgen en 1.895, y a los pocos meses ya se usaban con fines de diagnóstico médico.
Los Rayos X forman parte del espectro de radiaciones electromagnéticas, al igual que las ondas eléctricas y las de radio,(éstos en un extremo), y los rayos infrarrojos, los visibles, y los ultravioleta (en la zona media), situándose, junto a los rayos cósmicos, al otro extremo del espectro.
Los Rayos X se originan cuando los electrones inciden con muy alta velocidad
sobre la materia y son frenados repentinamente. Se produce así la
radiación X, de muy distintas longitudes de onda
("espectro continuo"), debido a la diferente velocidad de los
electrones al chocar. Si la energía del bombardeo de electrones es mayor
todavía, se producirá otro tipo de radiación, cuyas
características dependerán del material del blanco
("radiación característica").
La diferente longitud de onda de la radiación determina la calidad o
dureza de los rayos X: cuanto menor es la longitud de onda, la
radiación se dice más dura, que tiene mayor poder de
penetración. A lo contrario se denomina "radiación
blanda".
Para producir rayos X primeramente se necesita una fuente de
electrones que choque contra una diana con suficiente energía: el
tubo de rayos X.
El tubo de rayos X es básicamente un vidrio (una ampolla de cristal)
conteniendo en su interior, al vacío, un electrodo negativo llamado
cátodo, y uno positivo llamado ánodo. En el
cátodo hay un filamento (generalmente un alambre de tungsteno) que emite
electrones cuando se calienta, los cuales son enfocados para chocar contra el
ánodo en una zona llamada foco. De esta zona surge el haz de
rayos X (radiación incidente), que se dirige al objeto en estudio
(el cuerpo humano en nuestro caso), y éste absorbe una cantidad de rayos
X, y otra cantidad lo atraviesa. Esta cantidad de rayos que atraviesa al objeto
se puede visualizar como imagen permanente en una placa
radiográfica, o bien como imagen transitoria en una pantalla
fluoroscópica.
La radiografía simple es la
técnica inicial de imagen por excelencia, llegando a ser el primer
examen diagnóstico que se realiza después de la historia
clínica de la mayoría de pacientes. Sus indicaciones son
múltiples, y no es misión de estas páginas enumerarlas
todas: la Rx de tórax ante cualquier síntoma cardiorrespiratorio,
la Rx simple de cualquier parte del cuerpo accidentada, la placa simple de
abdomen ante molestias del aparato digestivo, la radiografía simple de
cráneo en traumatismos craneoencefálicos, hipertensión
intracraneal, y ciertos tipos de tumores, etc.
A continuación veremos algunas radiografías de diferentes partes
del cuerpo humano, con diversas patologias. Para empezar, mientras preparamos
el resto de las más frecuentes placas con que se encuentra en la
práctica diaria el médico, puedes escoger entre las siguientes
tipos de radiografías:
Haz clic sobre ellas para verlas mayores.